L´enfer, c´est l´autre.
El infierno es el otro.
Sartre.
Por mí se va hasta la ciudad doliente
Por mí se va al eterno sufrimiento
Por mí se va a la gente condenada
Lo escribió Dante Alighieri en La Divina Comedia. Ante las puertas del Infierno.
La fotografía que veis, una instantánea del fotógrafo Sergio Parra, plasma al actor Asier Etxeandía preparándose para salir a escena en la representación de “Infierno”, la versión de Tomaz Pandur de la obra de Dante.
Tras recibir varios correos electrónicos, la dirección del festival de teatro de Mérida, que exponía la fotografía junto con medio centenar más de imágenes como parte de la exposición Camerinos y sacando a la calle las tripas del Teatro desde la transformación de los actores, se ha visto obligada a retirar la imagen.
Los correos, firmados por ciudadanos extremeños, pedían su retirada al considerar que era escandalosa, y atentaba contra los cristianos y su dignidad.
No me sorprende la actitud de estos ciudadanos que se consideran católicos. Cuando sigues dogmas de fe y no argumentos racionales no puedes hacer otra cosa. Les ofende todo aquello que no comulgue con sus prejuicios, les molesta todo acto, imagen o escrito que anime a la provocación, a la crítica, a la reflexión, les aterra que existan visiones más allá de sus mandamientos.
Tampoco me sorprende la respuesta de la Presidencia de la Junta de Extremadura agradeciendo la información y asegurando que la imagen ha sido retirada, ni la decisión de la dirección del Festival de ceder al chantaje, con las excepciones de la actriz Blanca Portillo y la productora Chusa martín, que dimitirán en cuanto termine el certamen. Me quedo solo pero no me vendo, que decía el poeta Javier Egea. Tres hurras por ellas.
Señores, el arte no ofende. Y no solo no debe atenerse a las reglas de lo moral, me atreveré a decir que el arte debe ser, a veces, inmoral. Si el arte se encorseta y solo responde a las estrecheces de los prejuicios de unos pocos, a lo políticamente correcto, a la presión de la ideología dominante, si al arte se le impone la forma... Entonces no es arte. Si el artista crea entre las rejas del miedo y la espada de la censura, el arte nace muerto, inútil. Dicen que la imagen les parece escandalosa. Y estoy de acuerdo, menudo escándalo.
Por mí se va al eterno sufrimiento
Por mí se va a la gente condenada
Lo escribió Dante Alighieri en La Divina Comedia. Ante las puertas del Infierno.
La fotografía que veis, una instantánea del fotógrafo Sergio Parra, plasma al actor Asier Etxeandía preparándose para salir a escena en la representación de “Infierno”, la versión de Tomaz Pandur de la obra de Dante.
Tras recibir varios correos electrónicos, la dirección del festival de teatro de Mérida, que exponía la fotografía junto con medio centenar más de imágenes como parte de la exposición Camerinos y sacando a la calle las tripas del Teatro desde la transformación de los actores, se ha visto obligada a retirar la imagen.
Los correos, firmados por ciudadanos extremeños, pedían su retirada al considerar que era escandalosa, y atentaba contra los cristianos y su dignidad.
No me sorprende la actitud de estos ciudadanos que se consideran católicos. Cuando sigues dogmas de fe y no argumentos racionales no puedes hacer otra cosa. Les ofende todo aquello que no comulgue con sus prejuicios, les molesta todo acto, imagen o escrito que anime a la provocación, a la crítica, a la reflexión, les aterra que existan visiones más allá de sus mandamientos.
Tampoco me sorprende la respuesta de la Presidencia de la Junta de Extremadura agradeciendo la información y asegurando que la imagen ha sido retirada, ni la decisión de la dirección del Festival de ceder al chantaje, con las excepciones de la actriz Blanca Portillo y la productora Chusa martín, que dimitirán en cuanto termine el certamen. Me quedo solo pero no me vendo, que decía el poeta Javier Egea. Tres hurras por ellas.
Señores, el arte no ofende. Y no solo no debe atenerse a las reglas de lo moral, me atreveré a decir que el arte debe ser, a veces, inmoral. Si el arte se encorseta y solo responde a las estrecheces de los prejuicios de unos pocos, a lo políticamente correcto, a la presión de la ideología dominante, si al arte se le impone la forma... Entonces no es arte. Si el artista crea entre las rejas del miedo y la espada de la censura, el arte nace muerto, inútil. Dicen que la imagen les parece escandalosa. Y estoy de acuerdo, menudo escándalo.
Escándalo son los decretazos, el índice de paro juvenil, las ETTs, las colas del INEM, el padre de familia que no llega a fin de mes, las madres con jornadas de 14 horas, las pensiones de tres cifras. Escándalo es que el Gobierno contribuya con 25 millones de euros de nuestros impuestos a la visita del papa y a la vez conceda exenciones fiscales a las grandes empresas que han comprometido otros 25 millones. Escandalosos son los pactos, las recalificaciones, los enchufes. Escandalosos los derechos de la SGAE, el PIB, la fiesta nacional.
Y si es cuestión de dignidad, hay más dignidad en el parado con ropa de segunda mano que en el empresario de traje y corbata que firma el ERE para echarlo a la calle. Y, sin ninguna duda, hay más dignidad en Jesucristo, vestido con harapos, que en cualquier cardenal con capa roja.

2 comentarios:
Bravo por el artículo!! Hay miedo, mucho miedo en ver cosas diferentes... por eso se censura tan tajantemente, para que quede claro que no existe posibilidad de cambio y nadie pueda cambiar las cosas que son verdaderamente injustas en la vida y en la sociedad... Por suerte... están equivocados, cuanto mas tarden en asumir la posibilidad de los cambios necesarios para todos... más violento será para ellos...
qué grande eres, bonita.
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